el baloncesto en los juegos olimpicos de londres
Desde que en 1936 el baloncesto fuese adoptado como deporte olímpico la pregunta que se hacen todos los periodistas y aficionados a este deporte es quién será el segundo después de Estados Unidos. El país norteamericano es el auténtico dominador, la bestia negra de todos los combinados nacionales que no pueden hacer frente a una selección con una calidad baloncestística sin par. Casi el 100% de sus jugadores disputan la mejor liga del mundo de la disciplina, es decir, la NBA donde equipos como los Ángeles Lakers, los Cleveland Cavaliers, o los Chicago Bulls son auténticos referentes en el deporte de la canasta.
Y no es que sean los dominadores por el mero hecho de haber inventado el deporte de la canasta, lo son por méritos propios. Todo surgió en el controvertido partido contra la URSS en los Juegos Olímpicos de 1972 que perdieron contra los rusos. A partir de esta derrota inesperada y tremendamente dolorosa, los máximos estamentos del baloncesto norteamericano decidieron incluir en su nómina de jugadores a los participantes en la mejor liga de baloncesto del mundo, la profesional, es decir la National Basketball League. Así se conformó uno de los mejores equipos de la historia: el Dream Team.
La pregunta acerca de quién sería medalla de plata después de que Estados Unidos consiguiera el oro empezó a surgir en la vigesimoquinta edición de las olimpiadas celebradas en el año 1992 en la ciudad española de Barcelona. Ese equipo de estrellas incluía a jugadores tan mediáticos como Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird, entre otros. Los juegos londres 2012 ya no podrán disfrutar de estas estrellas pero sí de otros como LeBron James, Kobe Bryant, Chris Paul y muchos jugadores de gran relevancia en la actualidad de la canasta.
En esa edición de baloncesto juegos olimpicos los estadounidenses dominaron la competición de cabo a rabo ejerciendo una dominación casi tiránica con respecto a los otros combinados nacionales. Jugaron tal y como han aprendido en Estados Unidos, es decir, dando espectáculo y en ocasiones dando la sensación de que respetaban poco al rival (extremo que negaron en rotundo los propios jugadores). No obstante, todo cambió con el sexto puesto que consiguió la selección estadounidense en el FIBA 2002. Supuso un punto de inflexión que cambió la manera de ver las cosas en un combinado nacional que había sido tildado de invencible.
No obstante, la superioridad en el baloncesto de Estados Unidos volvió a ponerse de manifiesto en los Juegos Olímpicos de Pekín al enfrentarse a la selección de España entrenada en esos momentos por Aíto García Reneses. Se pudo ver uno de los mejores encuentros de baloncesto que se recuerdan con un marcador final de 107-118 a favor de los norteamericanos. Los españoles nunca dieron la sensación de poder ganar el partido pero plantaron cara a unos estadounidenses que destacaron la calidad, la entrega y la lucha de unos jugadores que lo dieron todo y que se enfrentaron con gran desparpajo a los mejores baloncestistas del mundo.