Esgrima, pruebas en los Juegos
La esgrima es uno de los deportes de combate que se juegan, entre otras competiciones, en los Juegos Olímpicos. En él se enfrentan dos deportistas con una de las diferentes armas blancas reglamentarias, la espada, el sable y el florete. Los tiradores (así se llama a los deportistas que practican esta disciplina) van protegidos con trajes especiales, y las armas que emplean no tienen punta ni tampoco filo.
El objetivo es tocar (“touché”) al rival con el arma, para así acumular puntos, pero hay reglas específicas al respecto. El arte de esta disciplina consiste en manejar bien el ataque y la defensa según las técnicas que se empleaban antaño en la lucha con espada, aunque sin el matiz de batalla originario.
Originariamente se popularizó como deporte en España, en donde se utilizaba la espada ropera que acompañaba las prendas de caballero, y su práctica no era exclusiva de los hombres, sino también de las mujeres. De hecho, es conocido en la historia que la princesa de Éboli perdió un ojo tras un accidente practicando la esgrima.
Aunque como deporte oficial no se consolidaría hasta bien entrado el siglo XIX, a finales del XIV ya proliferaban diferentes manuales para la práctica de este arte. Por aquel entonces las armas blancas seguían utilizándose para la defensa personal de forma habitual, mientras que su uso deportivo sería mucho más tardío. En los juegos olimpicos este deporte apareció en la primera edición de la era moderna, aunque en categoría femenina no se aceptó hasta 1960.
En los próximos juegos londres volveremos a disfrutar de esta emocionante disciplina que tiene diferentes variantes de lucha en función del arma utilizada. Así, con el florete (que se utilizaba en el siglo XVIII como un arma de combate ligera) tenemos la imagen típica de la práctica de este deporte. Es un arma muy flexible que se utiliza para asestar estocadas solo en la zona del torso. Solo es válido tocar con la punta roma de esta arma, no con el contrafilo.
Pelear con florete requiere de mayor técnica y destreza que con el resto de armas. No es nada fácil realizar paradas y contraataques. Mientras que en la lucha con espada, ya que esta posee cazoleta para proteger la mano, es algo más lenta, ya que el arma pesa más y es más rígida. La hoja tiene forma triangular y con ella se puede tocar cualquier parte del cuerpo. Como estilo de lucha es el más fiel a su uso combativo originario.
Las peleas con sable en esgrima son las más rápidas y dinámicas, y ello requiere una mejor forma física en los contendientes, ya que se mueven mucho más. El sable también tiene un protector alrededor de la mano y una sección transversal con forma de rectángulo. Con ella se puede “pinchar”, pero también golpear lateralmente. Aquí se permite conseguir puntos atacando a la cabeza, los brazos y el torso, pero no las piernas, el abdomen o las manos. La mano que queda libre en el duelo nunca debe tocar el arma del rival, ni la propia, salvo casos muy excepcionales.